- No, - espetó la aterrorizada efigie pomo en mano -, ¡no más!
- Cambiaré. Juro que cambiaré, - mentía -. Retrocederé al primer insulto y será traducido a verso, convertiré la primera bofetada en eterna caricia, haré del primer empujón aquél crucero en alfombra mágica que soñábamos en nuestras noches de amor prematrimoniales… Si te quedas, cariño, borraremos
Y un primer estruendo llenó la salita de un indigno silencio. Ella, teñida de rojo, lo veía todo ir. Él, se acercaba a dar el último beso.
Un segundo disparo, el de la vergüenza. El que mataba al perro pero eternizaba la rabia. Todo ya pleno.
A María Eugenía B.G. asesinada hoy por la violencia fascista machista y a todas las mujeres que sufren y sufrieron esta barbarie. ¡Mujer, levántate!
